miércoles, 14 de octubre de 2009

La Ley de Procedimiento Administrativo ha muerto: ¡viva el procedimiento!

Os decía hace unas entradas que de informática teníamos que hablar. Quiero resumirlo en forma de bitacora, como blog de pro que pone de manifiesto que la realidad puede llegar a ser más inverosímil que la ficción:

  • Finales de agosto: sale un curso de informática militar con 4 plazas para oficiales del Cuerpo. Lo solicitan 1 oficial de la ESO, 1 de la EO y 2 EFT de informática. Cuatro plazas, cuatro aspirantes: lo comido por lo servido.

  • Más al final de agosto: ¡hasta ahí podíamos llegar!, parece que clamaron voces desde algún recóndito despacho de veteranos oficiales superiores. ¡No se puede permitir!, sería como abrir la puerta a la chusma (licencia poética que traduce un pensamiento íntimo) lo que por derecho (¿divino?) está reservado a la ESO.

  • Principios de septiembre. Dicho y hecho: no se permitió. Una resolución (la del curso) del Ministerio de Defensa se soslaya y modifica a golpe de e-mail corporativo.

  • Finales de septiembre. Problema resuelto:

Por el camino se podría haber quedado el artículo 14 de la CE, aunque si tenemos en cuenta que en su redacción pone que todos somos iguales ante la ley, sin distinción de raza,..., pero, no pone sin distinción de escala ¿verdad?, pues eso,... iguales ante la ley..., pero unos más iguales que otros.

Esas leyes son un poco antiguas, carcas que dirían los modernillos, pero es que también se podrán haber quedado por el camino varios artículos de la L.O. 11/2007, como el artículo 26 "Los miembros de la Guardia Civil tendrán el derecho y, en su caso, el deber de participar en los cursos y en las actividades formativas destinadas a mejorar su capacidad profesional y facilitar su promoción de acuerdo con los criterios objetivos de selección que se establezcan para el acceso a dichas actividades. Estos criterios deberán respetar los principios que regulan la carrera profesional. Entre los que pudiera estar el siguiente: "habrá cursos reservados en función de la escala, mejor dicho del tipo de escala, en el caso que nos ocupa: no todos los oficiales son iguales".

Pero lo que sin duda es más importante es que definitivamente la 30/92 pudiera haber dejado de tener cabida en el Cuerpo. Las resoluciones se pueden perfeccionar a golpe de e-mail, los plazos sólo serán orientativos (ya lo indicará la autoridad competentes, como hace unas décadas),. Competencia, notificación,... conceptuos superfluos felizmente superados,... en breve pudiera una autoridad militar, por supuesto, indicar cual son las normas que son válidas y cuáles no .

No puede ser de otra forma, porque ya hay un importante volumen de personal que cuando ve un plazo en una resolución se pregunta si es facultativo o preceptivo. Esa incertidumbre ha motivado una enérgica acción legal por parte de AUGC-MADRID.

    Cuando la Virgen del pilar no se nos aparece

    Esta semana pasada, día de la Hispanidad, de las FAS y Patrona del Cuerpo, puede ser un buen momento para repasar luctuosos acontecimientos recientes.

    Nos estamos refiriendo a los atentados del verano. Pasado un lapso de tiempo más que prudencial, pasados esos primeros instantes de frustración e impotencia ante los atentados de finales de julio, lo primero es manifestar nuestras condolencias y solidaridad con los compañeros asesinados en Mallorca y sus familiares, también nuestra solidaridad con las víctimas del cuartel de Burgos.

    Pero, como no somos políticos, lo mejor que podemos hacer es analizar donde está el agujero de seguridad que los ha facilitado, porque como miembros de la Comisión de Oficiales de AUGC somos oficiales que han de intentar minimizar las bajas entre compañeros.

    Aunque parecen dos atentados completamente diferentes, en realidad son las dos caras de la misma moneda, la ventana de oportunidad que se les ofrece a los terroristas es fruto del mantenimiento de la antigualla decimonónica que constituye la existencia de las casas-cuartel.

    A nadie se le puede escapar que casas-cuarteles son objetivos preferidos a comisarías de cualquier tipo, la razón de esa preferencia es evidente: son más vulnerables.

    Antinomia donde las haya, casa y cuartel no son conceptos que debieran ir unidos.

    Cierto es que en el momento de la aparición del Cuerpo, en una España agraria y rural era preciso llenar el país de un sinfín de este tipo de cuarteles para que la presencia del primer cuerpo policial nacional (ahora cuasi federal) fuera lo mayor posible (no hay que olvidar que la institución que más contribuyó a la vertebración de un estado moderno fue la Guardia Civil).

    La pregunta es por qué la modernización del país no ha ido acompañada de una evolución consecuente de las comisarías de la Guardia Civil.

    Las respuestas a esa ineficaz falta de adaptación son múltiples, pero podríamos resumirlas así: la Guardia Civil es la última institución que ha salido del antiguo régimen. En efecto, hasta hace menos de 5 años los agentes debían establecer obligatoriamente (en contra del artículo 19 de la Constitución) su residencia en el término municipal donde estaba su destino. Esto conllevaba una restricción a la hora de poder buscar una vivienda digna y asequible-De ahí que la existencia de los pabellones fuera casi obligada.

    Aún hoy existen límites espaciales a la hora de fijar esa residencia, como si en cualquier momento se fuera a producir un estado de excepción que obligara a una rápida movilización de todo el personal de la unidad. En definitiva, herencias del pasado conjugadas con el intento de conservar supuestas esencias tradicionalistas acaban deviniendo en ineficacia, sobre todo cuando las carencias de recursos materiales y humanos son palmarias.

    ¿Cómo se podría salvar la brecha de seguridad que han propiciado los 2 últimos atentados? Eliminando la antinomia a que nos hemos referido, los cuarteles no han de seguir conviviendo con los domicilios.

    Es más, aprovechando una situación de crisis económica galopante, se podrían emprender unas reformas que condujeran a cotas de seguridad más altas, al tiempo que a mejoras socio-laborales para el personal del Cuerpo.

    Mirémonos en el espejo del XIX y retomemos medidas similares: el gran activo inmobiliario que tiene el Cuerpo debería ser desamortizado, vendido a precio de mercado, el capital obtenido debería revertir, por un lado en construir modernas instalaciones policiales (sin viviendas, por lo que serían más baratas que las casas-cuarteles), y por otro en paliar durante un período transitorio la pérdida de ese domicilio profesional por sus usufructuarios.

    Las razones para eliminar las viviendas de los cuarteles son múltiples:
    • De ineficacia. Detrae un volumen de personal para su seguridad muy superior al que se requiere para una comisaría. Han de convivir personal civil, vehículos civiles y necesidades civiles con otras que son sólo profesionales. Convivencia que genera desajustes, tensiones, discriminaciones y sobre todo ineficacia.

    • Económicas y fiscales. El volumen de gasto de mantenimiento de las viviendas es inmenso y en gran medida revierte negativamente a las arcas del estado. Por otro lado, a pesar de que el hecho de vivir en un pabellón podría considerarse un ingreso en especie, nunca se ha regulado el componente impositivo correspondiente, lo que aumenta el gasto para el estado por tener activos deficitarios.

    • Morales y de discriminación. Sin entrar en estadísticas exhaustivas se puede decir, sin temor a equivocarnos, que cerca de un 80% de los mandos más altos del Cuerpo (por encima de Teniente Coronel) residen en pabellón, frente a un 40% del resto del personal.

    • De seguridad. Atentados como los acaecidos recientemente serían más fácilmente evitables con unas instalaciones orientadas hacia la eficacia y el servicio. La convivencia de domicilios e instalaciones militares y/o policiales sólo es posible en bases militares alejadas de cualquier núcleo poblacional y con grandes espacios vacíos que actúen de perímetro de contingencias (en el caso de Burgos evitar que metralla u onda expansiva alcancen los edificios), pero ello requiere mucho más personal que controle esos perímetros y el alejamiento del cuartel de su clientela, la ciudadanía a la que no sólo hay que servir sino estar en contacto con ella. Si eliminamos los domicilios y sólo nos quedamos con dependencias funcionales se podrían: construir cuarteles con un grado de seguridad exponencialmente más alto.

    • De solidaridad corporativa. Dado que no existe remuneración en especie, los afortunados que tienen pabellón están percibiendo indirectamente un salario que podría estimarse entre un 30% y un 50% más, con lo que los que no tienen ese usufructo realizan el mismo trabajo en ocasiones por la mitad del salario que sus compañeros. Como además porcentualmente son los escalones más altos los que detentan en mayor medida este derecho,los más perjudicados por la existencia de los pabellones son los que menor salario perciben. Es más el Cuerpo Nacional de Policía está cobrando el llamado plus de capitalidad que no se aplica a la Guardia Civil bajo la falacia que los guardias civiles viven en cuarteles: para que unos ganen el 150% de lo que refleja su nómina otros han de cobrar el 80% de la nómina que les debiera corresponder.
    Aún a riesgo de ser reiterativos, de verdad han de permanecer esas herencias decimonónicas, a costa de que la inseguridad, la ineficacia y las discriminaciones se perpetuen.

    martes, 13 de octubre de 2009

    Otoño calentito

    Hemos dado tiempo al tiempo, más allá, incluso de lo razonable. Pero la situación no parece haber cambiado o, al menos, no lo ha hecho más que en lo superficial: tenemos asociaciones, tenemos grupos de trabajo, pero, ¿acaso no se decide de la misma forma que antes?.

    A ese cambio en las formas nos asíamos como desesperados náufragos. Le dimos una oportunidad al cambio, pero el cambio no nos la da a nosotros.

    Los frentes abiertos no se han cerrado, ni visos de hacerlo, al tiempo que nuevos frentes se abren:

    lunes, 17 de agosto de 2009

    Los gozos y las sombras

    Estado de la cuestión de la integración de las Escalas de Oficiales de la Guardia Civil, según la Comisión de Oficiales de AUGC

    Cuando hace unos meses pusieron ante AUGC el borrador de la nueva Ley de Personal del Cuerpo nuestra frustración no podía ser mayor: lo que se proyectaba para la integración de las escalas de oficiales era frustrante. Bueno, podía haberlo sido, unos meses antes había corrido un borrador apócrifo que, sin duda era bastante peor.

    Sin embargo en las negociaciones del grupo de trabajo, aunque no hemos conseguido todo lo que se pretendía, se han alcanzado logros. Las pretensiones buscadas no eran otras que las resultantes de aplicar un razonamiento lógico y legítimo de las pretensiones de unas escalas de oficiales que durante décadas han estado ciertamente discriminadas, unos objetivos en modo alguno maximalistas.

    Cuando nos sentábamos por primera vez a la mesa de ese grupo de trabajo nos encontrábamos el siguiente proyecto:

    1. Creación de una nueva escala de oficiales en la que los únicos que pasarían a integrarla de forma automática eran los de la escala superior de oficiales.
    2. Las otras 3 escalas sólo se integrarían cuando alcanzarán el empleo de Capitán.
    3. Hasta que se produjera la integración el ascenso a Teniente o Capitán se seguirían produciendo con la misma asimetría que la última década, por lo que los oficiales tendrían que esperar al menos 12 años para integrarse en la nueva escala única
      1. Las otras 3 escalas sólo se integrarían tras la superación de un curso que:
        • Sólo podría realizarse una vez.
        • Estaba claramente pensado para desanimar a esas 3 escalas, la mayor parte de los oficiales del Cuerpo a integrarse.
        • Del curso previsto corrió un borrador que no podía ser más infamante. Afortunadamente la cúpula de la Subdirección de Personal, no sólo ha manifestado que dicho borrador no procedía de ese órgano, sino que se estaba investigando quien había producido una alarma que incluso podía alcanzar matices de delictivo (los que hablan inglés en la intimidad pueden hacerlo un poco menos a partir de ahora).
    4. En ningún caso se preveía algún tipo de disposición transitoria que mermara la injusticia prolongada con las escalas de Oficiales y las de los Técnicos.

    Hicieron falta al menos 4 reuniones para arañar poco a poco una serie de matices que se aproximaran un poco a lo que se prometía en el programa electoral de la Comisión de Oficiales de AUGC. Tras la última se pueden sintetizar los compromisos alcanzados con Personal (Subdirección a la que hay que reconocerle su talante negociador) en estos puntos:

    1. Integración de las 4 escalas en la nueva escala única. Estaba previsto en el primer borrador, la mejora viene en el matiz, porque la Subdirección General de Personal apuesta, clara y sinceramente, porque la integración sea universal, o al menos, lo más mayoritaria posible.
    2. Alféreces con 3 años antigüedad ascienden a Tenientes. Ya figuraba en el primer borrador y constituye un mal menor, asumible sólo en cuanto hay que considerarlo como la fórmula transitoria que consiga la transición menos traumática posible a la escala única
    3. Alféreces pasan a A-1 automáticamente. Como fórmula paliativa que propicie que este sector de la oficialidad NO continúe en la situación de discriminación anterior. No obstante en este logro arrancado es preciso estar vigilantes, esperando que esta mejora se refleje en sueldo, trienios, pero también en los complementos.
    4. Integración desde Tenientes. Otro logro. Ya no será preciso llegar a Capitán para integrarse en la nueva escala única. En el peor de los casos habrá que esperar tener 3 años de antigüedad como oficial para poder acceder a la nueva escala.
    5. Curso de integración. Sin duda ésta es la sombra. Después de apelar a argumentos economicistas (el coste del curso), académicas (los nuevos planteamientos en las titulaciones del EEES), utilitaristas (la mayor parte del personal asistente continuará ejerciendo las mismas funciones con las mismas capacitaciones que antes),… o proponiendo alternativas, como la realización de un curso de actualización o reciclaje con motivo de un cambio a un destino en el que se realicen funciones diferentes,… Nada ha servido, la Subdirección no ha accedido a la integración sin curso.
      1. Se han obtenido ciertos compromisos, como:
        • Promesas de reducirlo al mínimo. Sobre 60 créditos que en parte serían convalidables con
          1. Títulos.
          2. Cursos.
          3. Experiencia de mando,...
        • El curso ha de tener fecha de caducidad, es decir, ponerle un plazo máximo para realizarlo. Ha de ser la Dirección la que ha de arbitrar los medios para que todo el que lo desee pueda realizarlo en ese plazo.
        • Posibilidad de repetirlo, de renunciar o no acudir aunque no sea causa de fuerza mayor.
      2. Compromisos que no nos son suficientes. Intentaremos que el curso de integración como requisito previo a la integración sea eliminado y sustituído por esa alternativa de cursos de actualización o reciclaje con motivo de un cambio de destino a unidades y funciones radicalmente distintas de las que habitualmente se han desempeñado:
        • Luchando por ello en los foros adecuados y competentes.
        • Apelando a los argumentos que comentábamos anteriormente.
    6. Ascenso a Capitán por antigüedad en el empleo. Esto afectaría a todos los oficiales del Cuerpo, porque estamos hablando ya de la escala única. Después de un gran esfuerzo negociador se ha conseguido que la mayoría de los Tenientes ascenderán a Capitán cuando cumplan 5 años de antigüedad en el empleo.
    7. Ascenso a Comandante de los Capitanes con más de 8 años en empleo, en el momento de su pase a la reserva (el resto ascenderá con arreglo a los nuevos criterios de la escala única). Esos 8 años podrán ser perfeccionables estando en Reserva y, por supuesto, será con efectos económicos.

    Sin duda algunos pensarán que lo conseguido no es demasiado, si lo hacen es porque no son conscientes que se trataba de la Ley de Personal y dentro de ella conseguir la integración más justa posible. Nos quedan objetivos en ese terreno y se conseguirán, de la misma forma que se ha conseguido una unificación bastante equitativa, por la que muy pocos apostaban.

    Ello no es óbice para recordaros que ya estamos embarcados en nuevos grupos de trabajo y negociaciones para mejorar la situación socio-laboral del personal del Cuerpo en general y de los oficiales en particular: convenios con universidades sobre convalidaciones y titulaciones adecuadas o incluso creadas ad-hoc para los oficiales del Cuerpo, medidas sobre conciliación familiar en horarios de servicio, vacaciones y días libres, revisión del catálogo de puestos de trabajo en el que serán definidas funciones y complementos salariales que le atañen,…

    Hay mucho trabajo por hacer y tenemos que hacerlo, desde las asociaciones y desde el trabajo diario tan profesional y abnegado como siempre han hecho los miembros del Cuerpo. Y hay que hacerlo, entre otras cosas, porque la Guardia Civil ha de cubrir el camino de los 2 últimos siglos en la primera década del XXI, al menos ese es el compromiso de la Comisión de Oficiales de la Guardia Civil.

    Qué hay de lo nuestro??

    Casi 2 meses de silencio a lo largo de los cuales hemos estado realizando una labor de negociación, silenciosa pero fructífera.

    No podía ser de otra forma, este tipo de negociación ha de llevarse en silencio para lograr algún resultado.

    En las próximas entradas te explicamos el antes y el después, como esta el proceso y que esperamos y porque vamos a luchar en adelante.